Muerto el cocinero de la Comandancia de Marina de Donostia al explotar una bomba-lapa en su coche.
      Información publicada en GARA el 27 de enero de 2001.


      ATENTADO MORTAL EN DONOSTIA: HECHOS Y REACCIONES
      Muerto el cocinero de la Comandancia de Marina al explotar una bomba-lapa en su coche

      * El artefacto estalló instantes después de que Ramón Díaz arrancara su vehículo en el barrio de Loiola * Fuentes de la investigación policial atribuyen la autoría de la acción al «comando Donosti»

      El tercer atentado atribuido a ETA en esta semana se saldó con la muerte del cocinero de la Comandancia Militar de Donostia, que falleció en el acto al estallar una bomba adosada a los bajos de su automóvil. La explosión se registró a primera hora de la mañana en el barrio de Loiola, donde residía el fallecido, que poco antes había desayunado en un bar como hacía habitualmente antes de acudir a la instalación militar ubicada en Alde Zaharra. Fuentes del Departamento de Interior del Gobierno de Lakua indicaron que la investigación policial parte de la hipótesis de que esta acción fue llevada a cabo por el «comando Donosti».

      GARA | DONOSTIA

      El cocinero de la Comandancia de Marina de Donostia Ramón Díaz García resultó muerto ayer al estallar una bomba-lapa adosada a los bajos de su automóvil, un Ford Orion blanco, a la altura del asiento del conductor. El atentado se registró hacia las ocho menos cuarto de la mañana en el barrio donostiarra de Loiola, en la calle Sierra de Aralar, cerca de donde residía el fallecido y a poca distancia del cuartel del Ejército español.

      Según explicaron testigos presenciales, Ramón Díaz salió de su domicilio, ubicado en el número 8 de la calle Sierra de Urbasa, paralela a Sierra de Aralar, para desayunar en el bar Etxarri como hacía habitualmente. Al salir del establecimiento se dirigió a su coche, aparcado a unos metros, y después de ponerlo en marcha explotó el artefacto. Según informaron fuentes de la Ertzaintza, la bomba contenía más de tres kilos de dinamita, probablemente titadine, y estaba «muy bien hecha».

      La explosión destrozó el vehículo y su ocupante falleció en el acto. Fuentes de la investigación señalaron que el cuerpo de la víctima salió despedido por el techo del turismo.

      La agencia Efe indicó que tres personas habían tomado café con Díez y que éste les dijo que se iba a la Comandancia de Marina, donde trabajaba como empleado civil de la Administración militar. Uno de estos hombres explicó que salió del bar al mismo tiempo que el cocinero y que le vio dirigirse a su automóvil: «Yo estaba abriendo el coche, que lo tenía aparcado en doble fila a tres o cuatro metros del suyo. He visto que él echaba marcha atrás y, cuando ha salido a mitad de la carretera, en ese momento, ha reventado el coche. Estoy vivo gracias a que había una furgoneta en medio».

      La misma agencia comentó que Arkaitz, el hijo de 17 años, se enteró de la noticia cuando salió a la calle y un vecino se le acercó y le abrazó. Por su parte, la hija, Aintzane, de 24 años, al ver lo ocurrido señaló: «Este no es nuestro coche, no puede ser».

      La fuerte explosión, que se escuchó en gran parte de Loiola, causó heridas leves a tres viandantes, que fueron atendidos en el servicio de urgencias del Hospital Arantzazu. Según el parte médico emitido por el gabinete de prensa del Departamento de Sanidad de Lakua, fueron dados de alta tras ser atentidos, uno por erosiones en las extremidades y los otros dos por afecciones acústicas provocadas por la onda expansiva, que también causó daños materiales en varios vehículos, así como en persianas y ventanas de comercios y viviendas colindantes.

      Tercera acción en esta semana

      Desde el final de la tregua, si se confirma su autoría en el de miércoles y en el de ayer ­el Departamento de Interior de Lakua lo atribuyó al «comando Donostia»­, ETA ha realizado doce acciones con bomba-lapa que han provocado cinco víctimas mortales, incluyendo al cocinero de la Comandancia de Marina. El anterior artefacto fue localizado el miércoles, en Zizur Nagusia, colocado en el coche de un subteniente del Ejército español, que resultó ileso por un fallo en el mecanismo. La madrugada del martes, un coche-bomba fue desactivado en Neguri horas después de que, en dos llamadas en nombre de ETA, se alertara de su colocación.

      En cuanto a las doce bombas-lapa, la primera fue la dirigida contra el empresario Juan Bautista Rubio, en Ordizia; otra se encontró adosada al vehículo del dirigente del PSOE José Asenjo, en Málaga; y otra tenía como objetivo a un concejal del PP en Abadiño. Siguiendo el orden cronológico, la cuarta fue adosada a los bajos de un Patrol ocasionando la muerte de dos guardias civiles en Sallent de Gálle- go, el 20 de agosto de 2000.

      El pasado 7 octubre de 2000 los Tedax desactivaron dos artefactos colocados en sendos coches de dos militares destinados en Sevilla. Los días 9 y 16 del mismo mes fueron localizadas otras dos bombas en sendos vehículos particulares de militares, también en la capital andaluza.

      Con otras dos bombas-lapa ETA mató al funcionario de la prisión de Langraiz Máximo Casado, el 22 de octubre en Gasteiz, y al edil del PP de Viladecavals Francisco Cano, el 14 de diciembre en Terrassa.

      Anteriormente, en 1990, un guardia civil que ocupaba el puesto de cocinero en el cuartel de Intxaurrondo y en la Comandancia de Marina de Pasaia ­donde también estuvo destinado Ramón Díaz­ murió tiroteado en la localidad portuaria. El 23 de julio de 1996, la organización armada atentó también con una bomba-lapa contra Albino Machado, que resultó herido de gravedad, quien había sido empleado civil del cuartel de la Policía española en Aldapeta como cocinero. La acción tuvo lugar en la localidad de Irun.

      Visitas de autoridades

      Tras conocerse la noticia de la muerte del cocinero de la Comandancia de Marina, representantes del Gobierno español y del Ejecutivo de Lakua se desplazaron hasta Donostia. El Rey Juan Carlos de Borbón, por su parte, envió un telegrama al jefe del Estado Mayor de la Armada (AJEMA), almirante Francisco Torrente, en el que manifiesta la condena por el atentado. Los ministros de Interior, Jaime Mayor Oreja, y de Defensa, Federico Trillo, ofrecieron una rueda de prensa a las puertas de la Comandancia de Marina (información en la página 19).

      Posteriormente, Pilar Gorostegi, viuda de Ramón Díaz, y sus hijos recibieron las visitas y muestras de apoyo de diversas personalidades, entre ellas el lehendakari Juan José Ibarretxe, durante el velatorio organizado en el tanatorio de Rekalde.

      A ese lugar se desplazaron también el consejero de Educación Inaxio Oliveri, la presidenta del PP de Gipuzkoa, María San Gil, así como el senador de este partido Gonzalo Quiroga y varios concejales del PSE de Donostia .

      En esas instalaciones permanecerá el cuerpo hasta las 11.30 de hoy, hora a la que está previsto su traslado al cementerio de Hernani, donde recibirá sepultura. A las 19.00 se celebrará el funeral, oficiado por el obispo de Donostia, Juan María Uriarte, en la parroquia del Sagrado Corazón de Loiola.

      En Pasaia y Donostia

      Ramón Díaz García, de 51 años, nació en Salamanca, hijo de un militar español, y cuando tenía 11 años su familia se desplazó a Donostia. Creció en el barrio de Martutene, donde residen su madre y un hermano, y desde hace años vivía en Loiola. Estaba casado y tenía dos hijos.

      Fue electricista hasta que quebró la empresa en que trabajaba y entonces comenzó a desempeñar tareas de cocinero para el Ministerio de Defensa. Primero fue destinado a la Comandancia de Marina de Pasaia, y desde hace doce años ocupaba el mismo puesto en las instalaciones de la Armada en Donostia, según precisó Europa Press.

      Díaz era muy conocido en el barrio de Loiola. Según destacaron ayer sus allegados en declaraciones a los medios de comunicación, era socio desde hace veinte años del Club Deportivo Loyolatarra, en el que era «cocinero oficial» y solía participar en concursos gastronómicos inter-sociedades.

      El Club Deportivo Loyolatarra, del que Díaz fue presidente en 1984, comentó que, además de la cocina, otra de sus grandes aficiones era la pelota, deporte al que dedicaba cierto tiempo.

      Díaz también colaboraba en las actividades del grupo de tiempo libre Zuhaitz, según indicó la agencia Efe. Tal y como señalaron vecinos del barrio, tomaba parte en muchas de las actividades que se desarrollaban en Loiola, casi siempre como cocinero.

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